Puntos clave:
- La Revda. Lauren Grace Scruggs fue readmitida en plena comunión y restituida en su ministerio pastoral, 32 años después de entregar sus credenciales.
- Su regreso al ministerio representa para ella y para la Conferencia Anual del Oeste de Carolina del Norte un momento de reconciliación, perdón y sanación de heridas del pasado.
- Scruggs afirma que nunca dejó de sentirse pastora ni de reconocer su llamado a servir a Dios, y considera su restitución una expresión concreta de lo que significa perdonar y ser perdonada.
Con una disculpa sincera se reparó una injusticia durante la Conferencia Anual celebrada en junio. Treinta y dos años después de revelar a la iglesia su orientación homosexual y de entregar sus credenciales a petición de su obispo, la Revda. Lauren Grace Scruggs fue readmitida en plena comunión en la Conferencia Anual del Oeste de Carolina del Norte. Ha sido restituida en su ministerio como anciana de La Iglesia Metodista Unida. Con o sin credenciales, ella ha dedicado su vida a servir a Dios y a amar al prójimo y ahora puede hacerlo desde el púlpito y la mesa de la comunión, predicando con gratitud pero sin olvidar el camino que la condujo a su momento de gloria en Lake Junaluska.
La misión de la iglesia es llevar la reconciliación al mundo. Pero primero nos reconciliamos los/as unos/as con los/as otros/as. “Este es un momento solemne en la vida de nuestra conferencia” dijo el Obispo Ken Carter durante el servicio de bienvenida formal a Lauren de regreso al redil.
Momento solemne
“Pienso en los 32 años que podría haber pasado predicando contigo, a tu lado...” dijo Lauren a los/as presentes. Su pesar se reflejaba en sus lágrimas; el hecho de que se hubiera reparado una injusticia quedó patente en la ovación de pie que recibió por parte del clero y los/as laicos/as.
Esta historia tiene otro capítulo impactante: Lauren vivía como hombre cuando renunció a sus credenciales ministeriales en 1994 y hoy vive abiertamente como mujer. Su restitución como miembro del clero de la Conferencia Anual del Oeste de Carolina del Norte se produjo tras una votación de la conferencia en 2024 que respaldó a los/as pastores/as transgénero.
Considerando todo lo que ha afrontado, soportado y superado con la ayuda de Dios, la autopercepción de Lauren suena auténtica. “Soy una mujer valiente”.
Cuando “todos/as” significa todos/as
Lauren de 68 años, vive en una comunidad de retiro en Houston. Creció en Pasadena, Tejas y fue la segunda de seis hijos. Su padre era ingeniero mecánico y su madre, ama de casa. Tras graduarse en Administración de Empresas en la Universidad Baylor, inició su ministerio en la Conferencia Anual del Oeste de Carolina del Norte en 1988, año en que obtuvo una Maestría en Divinidad en la Escuela de Teología Candler de la Universidad Emory.
Lauren desempeñó diversas funciones con distinción: fue pastora principal de la Iglesia Metodista Unida Mars Hill con 138 miembros y situada en las montañas de Carolina del Norte, donde sus tareas incluían colocar trampas para ratones al final de la jornada. También ejerció como pastora asociada en las iglesias metodistas unidas Providencia y Primera, ambas en Charlotte. Hoy en día en la página de inicio de sus respectivos sitios web, estas tres iglesias proclaman los valores que defiende La Iglesia Metodista Unida: “Cuando ‘todos/as’ significa todos/as” (Mars Hill), “Un lugar para todos/as” (Providencia) y “Practicar la inclusión” (Primera Metodista Unida de Charlotte).
Lauren también se desempeñó como directora de administración de recursos para el distrito de Asheville. Y entre 1991 y 1994 puso en práctica su perspicacia empresarial y su vocación de servicio en su cargo de directora financiera de El Hogar Metodista, institución que más tarde pasó a llamarse Aldersgate y que fue precursora de Givens Aldersgate, una comunidad residencial para personas mayores en Charlotte.
Tras renunciar a sus credenciales en 1994, desarrolló una trayectoria significativa prestando servicios desde el ámbito empresarial a comunidades de atención continua en todo el país. Desde 2013 hasta su jubilación en 2019, ocupó el cargo de presidente y directora ejecutiva de Las Comunidades de Loomis, una organización sin fines de lucro con sede en South Hadley, Massachusetts que gestiona tres comunidades de retiro con servicios de atención continua.
Aun cuando ya no formaba parte de la Conferencia Anual del Oeste de Carolina del Norte, y mientras las conversaciones con el Obispo Carter y con Kim Ingram, directora de Servicios Ministeriales y secretaria de la Conferencia comenzaban a rectificar la situación, Lauren se mantuvo firme en su fe.
“Nunca me sentí despojada de mi ordenación. Nunca sentí que no fuera pastora ni que careciera de un llamado y una responsabilidad de servir a Dios” afirmó.
Podía ser simplemente yo
El camino de Lauren hacia quien es hoy comenzó a una edad temprana, incluso antes de que comprendiera realmente lo que sentía. Recuerda cuando tenía ocho años y cursaba tercer grado. Los niños estaban en una parte del patio jugando al kickball, mientras que las niñas estaban en otra saltando a la cuerda y jugando a la rayuela. “Tenía muchísimas ganas de irme con esas niñas porque nunca encajé realmente en el estereotipo de chico” dijo.
Sin embargo, fue un camino doloroso de recorrer.
Ella, que en aquel entonces vivía como hombre, se casó con su novio de la universidad. Estuvieron casados durante 10 años y tuvieron dos hijos, que ahora tienen 43 y 39 años. Tras divorciarse y salir del armario como lesbiana, Lauren volvió a casarse. Cuando aún vivía como hombre, ella y su marido estuvieron juntos durante 13 años. Solo tiene palabras positivas para sus ex maridos, con quienes mantiene una amistad.
Tras separarse de su esposo, Lauren se mudó a Massachusetts. Recuerda una noche en particular: estaba sentada en su sillón favorito, con la televisión encendida y llorando toda la noche. “Las cosas no iban bien y sabía desde hacía bastante tiempo que algo no estaba bien” contó durante una velada de micrófono abierto en Houston llamada La Polilla.
Al no poder contener más unos sentimientos que albergaba desde hacía años, inició su transición hace aproximadamente una década. Por fin, estaba en paz.
“Después de eso, ya no tuve que fingir ser quien no era; podía ser simplemente yo misma. Fue algo muy liberador” dijo.
Te pido disculpas
Su familia nunca se apartó de su lado y cuando sus hijos se enteraron de su transición, su primera pregunta fue: “¿Cómo quieres que te llamemos?”. Ellos la llaman “papá” y sus dos nietos, de 2 y 5 años, la llaman “abuela”.
Sus verdaderos/as amigos/as siguieron siendo verdaderos/as amigos/as.
La iglesia episcopal a la que ella asistía en South Hadley, Massachusetts incorporó en un servicio dominical por la mañana una acción de gracias por su nombre anterior y una bendición para su nuevo nombre.
Cuando las camareras del restaurante de Holyoke, Massachusetts donde solía desayunar se enteraron de su transición, todas la abrazaron. Una de ellas dijo: “¿Ves al chico que trabaja en la plancha? Es mi hijo, y antes era mi hija”.
Se sintió lo suficientemente cómoda como para contar su historia en aquella noche de micrófono abierto en 2024. El tema de las historias de esa noche era “Valentía”. Sin embargo, el verdadero tema de su relato, según dijo a un público bullicioso pero solidario, era el amor.
Y entonces llegó la Conferencia Anual del Oeste de Carolina del Norte, que agrupa a 152.000 metodistas y 610 iglesias.
Lauren considera que su readmisión ofrece, tanto a ella como a la conferencia, una lección práctica: “Esto es lo que significa perdonar y ser perdonado”. Ella lo compara con el encuentro casual de dos viejos/as amigos/as en el supermercado que con el paso de los años, se habían distanciado. Pero aquí están ahora, 32 años más tarde, en el caso de Lauren, retomando su amistad.
En aquella jornada de reconciliación celebrada en junio, el Obispo Carter y la pastora Lauren Grace Scruggs se situaron juntos en la plataforma del auditorio Stuart, se tomaron de las manos y con pocas palabras, sanaron viejas heridas.
“Lauren, como obispo, te pido perdón” dijo él y ella respondió “Y yo lo acepto”.
* Garfield es escritor y editor independiente de Charlotte, es exdirector de comunicaciones de la Iglesia Metodista Unida Myers Park. Puede escribirle a garfieldken3129@gmail.com.
** Leonor Yanez es traductora independiente. Puede escribirle a IMU Hispana-Latina @umcom.org.