Puntos Clave:
- La diferencia entre diáconos/as y ancianos/as a menudo no está clara para lo/as s miembros de La Iglesia Metodista Unida.
- Los/as ancianos/as suelen ejercer como pastores/as, mientras que los/as diáconos/as se centran en llevar la obra de Dios fuera de la iglesia, hacia ámbitos como las leyes de inmigración, el alivio del hambre y la lucha contra la trata de personas.
- Este año se cumplen 30 años desde que La Iglesia Metodista Unida estableció a los/as diáconos/as como una orden ministerial distinta y permanente.
Es posible encontrarlos/as protestando frente a una cárcel del condado donde se retiene a inmigrantes. Algunos/as trabajan en bancos de alimentos para ayudar a alimentar a la gente, y también pueden brindar apoyo a los/as reclusos/as recién liberados/as en su proceso de reintegración a la sociedad.
Son diáconos/as de La Iglesia Metodista Unida que actúan como puentes, conectando a La Iglesia Metodista Unida con el mundo exterior.
Este año, La Iglesia Metodista Unida (IMU) commemora el 30º aniversario de la decisión de la Conferencia General de establecer a los/as diáconos/as como una orden ministerial distinta y permanente, en lugar de una etapa de transición para llegar a ser anciano/a.
La Revda. Emily Kvalheim, diácona de la Conferencia Anual del Oeste de Ohio, trabaja como abogada en la Sociedad de Asistencia Legal del Suroeste de Ohio y es miembro del Grupo de Trabajo sobre Ministerios de Inmigración Metodistas Unidos de Ohio. Ella cita la descripción de los/as diáconos/as que figura en el Libro de Disciplina de La IMU, el manual de normas de la denominación.
“Los/as diáconos/as metodistas unidos/as dan testimonio de la Palabra de Dios mediante nuestras palabras y acciones, y encarnan y lideran el servicio comunitario en el mundo con el fin de poner en práctica la compasión y la justicia de Dios, que es lo que dice la Disciplina... Pero todavía hay gente que me pregunta: ‘Entonces, te pagan por ser abogada de inmigración, pero ¿qué haces en el ministerio?’" dijo Kvalheim.

La Revda. Emily Kvalheim en el centro, diácona metodista unida, conversa con un cliente en la Sociedad de Asistencia Legal del Suroeste de Ohio en Cincinnati, Ohio donde trabaja como abogada de planta. Al igual que muchos/as diáconos/as, Kvalheim presta servicio en su comunidad en lugar de en una iglesia local. Foto cortesía de la Revda. Emily Kvalheim.
A veces se malinterpretan las distintas funciones de los diáconos y los ancianos/as en La IMU, y la situación se complica debido a que no todas las regiones geográficas de La IMU han adoptado la orden de diáconos/as con una función diferenciada de la de los/as ancianos/as. En África y Filipinas, los/as diáconos/as metodistas unidos/as equivalen a los/as ancianos/as provisionales de Europa y Estados Unidos; es decir, ancianos/as en formación.
La mayoría de los/as pastores/as de la iglesia son ancianos/as, quienes constituyen los/as principales líderes sacramentales y pastorales de la denominación. Sin embargo, la Conferencia General de 2024 autorizó a los/as diáconos/as a presidir los sacramentos del bautismo y la comunión “cuando el contexto lo haga apropiado”, sin necesidad de solicitar previamente permiso a su obispo/a.
“Muchos/as diáconos/as sirven en entornos donde las personas no tienen fácil acceso a los sacramentos, y queremos ampliar las formas en que esas personas pueden experimentar la gracia de Dios a través de los sacramentos” dijo la Revda. Meg Lassiat, diácona y directora ejecutiva de ministerio de la Junta de Educación Superior y Ministerio de La IMU.
Muchos diáconos también son contratados por iglesias para colaborar en labores de alcance comunitario.
Sin embargo, muchas personas como Kvalheim, no trabajan para una iglesia local. Es más probable encontrarla en su comunidad, en lugares como la cárcel del condado de Butler, en Ohio donde ayudó a organizar una vigilia de oración el 30 de mayo que congregó a 100 personas para protestar contra la detención de personas debido a su estatus migratorio.
“Una de las oradoras compartió que su esposo se encuentra actualmente detenido en la cárcel del condado de Butler. El grupo de trabajo le envió cartas de ánimo, depositó fondos en su cuenta de economato del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus siglas en inglés), y organizó a voluntarios/as para que observaran y brindaran apoyo durante su próxima audiencia en el tribunal de inmigración. También estamos organizando voluntarios/as para visitas del clero y atención pastoral para él y su familia” dijo Kvalheim.
La Revda. Kristin Weschler es diácona y trabaja para el gobierno federal como especialista en programas de justicia para víctimas, en la División de Trata de Personas de la Oficina para Víctimas de Delitos. Ella ayuda a determinar cómo se asignan las subvenciones a refugios y otros programas que brindan apoyo a los/as sobrevivientes.
“Mi función tiene dos vertientes: por un lado, me aseguro de que se cumpla con los parámetros de la subvención de fondos federales; pero también ofrezco capacitación y asistencia técnica para garantizar que presten servicios de calidad, centrados en la víctima y con un enfoque informado sobre el trauma, que no causen más daño. Los/as supervivientes ya están traumatizados/as y no queremos agravar su trauma haciendo más riguroso el proceso de elegibilidad ni obligándoles a revivir su trauma una y otra vez” señaló Weschler.

La Revda. Kristin Weschler a la derecha, habló tras recibir una estola simbólica como regalo de ordenación en la Iglesia Metodista Unida Trinity en Frederick, Maryland en 2025. Weschler es diácona metodista unida y trabaja para el gobierno federal como especialista en programas de justicia para víctimas en la División de Trata de Personas. Foto cortesía de la Revda. Kristin Weschler.
Su condición de diácona le permite a Weschler recurrir a su formación y criterio cuando surge alguna necesidad. Actualmente, brinda apoyo a sus compañeros/as empleados/as federales que sufren estrés ante el temor de perder sus empleos debido a la actual administración presidencial, la cual ha despedido a numerosos/as trabajadores/as gubernamentales.
“Estoy apoyando a mis compañeros/as trabajadores/as federales debido a la situación que todos/as hemos atravesado colectivamente en los últimos 15 o 18 meses. Me esfuerzo deliberadamente por brindar apoyo y mantener el contacto con las personas de mi equipo o de mi oficina, a pesar de que trabajo de forma remota, y me dedico muy especialmente a conectar con ellos/as, conversar tomando un café a distancia y simplemente saber cómo están” concluyó.
Algunos/as diáconos/as no se sienten tan conectados/as con la denominación como desearían.
“Creo que los/as diáconos/as que ejercen un ministerio de extensión deben trazar su propio camino y crear formas de mantenerse conectados/as. No siempre se tienen oportunidades de conexión espiritual, ya que muchos de los retiros y actividades similares para pastores/as se realizan entre semana; por lo tanto, si uno desempeña un ministerio de extensión es probable que trabaje en un lugar del que no puede ausentarse” comentó la Revda. Lindsey Russell, gerente principal de programas del Banco de Alimentos del Noroeste de Arkansas.
“Para los/as diáconos/as que ejercen su ministerio más allá de la iglesia local, mantenerse conectados/as siempre será un desafío, y creo que es necesario que haya intencionalidad por ambas partes de mejorar la conexión. Al no estar a diario en una iglesia local, el enfoque del ministerio es distinto y la relación con la conferencia anual también varía un poco” señaló Lassiat.

La Revda. Lindsey Russell en el centro, recibió una donación para el Banco de Alimentos del Noroeste de Arkansas, donde se desempeña como gerente principal de programas. La diácona metodista unida afirmó que trabajar en el ministerio de extensión le permite dar testimonio del cristianismo ante personas que tal vez nunca entren en una iglesia. Foto cortesía de la Revda. Lindsey Russell.
Los/as diáconos/as que trabajan en las comunidades, en lugar de hacerlo en iglesias locales, dan testimonio del cristianismo ante personas que tal vez nunca entren en una iglesia, señaló Russell.
“Si no hay miembros del clero que den testimonio ante el mundo que nos rodea, la iglesia simplemente seguirá extinguiéndose; la gente no sabrá que hay cristianos/as dispuestos/as a amar al prójimo y a vivir tal como Cristo nos enseñó” afirmó.
“Muchas veces, las iglesias locales tienden a ser algo herméticas, tal vez porque cuentan con grandes edificios y deben atender muchas cuestiones financieras apremiantes; se ven absorbidas por lo que tienen más cerca, por lo que puede resultar más difícil dedicar el ministerio por completo al mundo que las rodea. También hay muchas personas que han sufrido traumas relacionados con la iglesia o que, por diversos motivos, jamás pondrían un pie en una iglesia local y aun así, necesitan atención pastoral o conectar con el amor de Dios” añadió Russell.
* Patterson es reportero de noticias para Noticias MU en Nashville, Tennessee. Lo puede llamar al 615-742-5470 o escribirle a newsdesk@umnews.org.
** Leonor Yanez es traductora independiente. Puede escribirle a IMU Hispana-Latina @umcom.org