Puntos clave:
- La misión en acción: REHACE presentó el impacto de sus ministerios sociales, que incluyen reconstrucción de viviendas, seguridad alimentaria, salud mental y apoyo a comunidades afectadas por desastres y crisis sociales.
- Unidad y cooperación: La conferencia reafirmó la vigencia del concordato con la Iglesia Metodista Unida y destacó la colaboración en formación de liderazgo, misión y respuesta humanitaria.
- Un discipulado con propósito: Bajo el lema "Vengan y vean", la conferencia llamó a fortalecer un liderazgo centrado en Jesucristo y una iglesia presente junto a las personas más vulnerables del país.
La XI Conferencia Conexional de la Iglesia Metodista de Puerto Rico (IMPR), celebrada del 25 al 28 de junio bajo el lema "Vengan y vean" (Salmo 66:5), dejó un mensaje claro sobre el presente y el futuro de la denominación en torno al fortalecimiento de un discipulado arraigado y comprometido con el servicio a las comunidades más vulnerables.
Durante cuatro días de cultos, informes ministeriales, sesiones legislativas y celebraciones de ordenación, la conferencia reunió delegados ministeriales y laicos, una participación que superó las expectativas de la organización y reflejó, según sus líderes, el compromiso de las congregaciones con la misión de la iglesia.
"La participación ha sido extraordinaria. Tenemos 255 delegados ministeriales y laicos, y el compromiso se ha visto de una manera muy especial", afirmó la Obispa Rev. Dra. Lizzette Gabriel Montalvo , quien agregó que la conferencia permitió constatar el crecimiento y la vitalidad de la iglesia en un contexto especialmente complejo para Puerto Rico. "Mientras en muchas partes del mundo la iglesia cristiana experimenta un decrecimiento, nosotros seguimos viendo un aumento", señaló al referirse al crecimiento registrado en la membresía durante el último período.
Igualmente, la obispa recalcó el valor que tiene la histórica relación que se ha mantenido con La Iglesia Metodista Unida y la vigencia del concordato existente en tre ambas denominaciones calificándolo de un ejemplo de modelo de cooperación ministerial.
Una iglesia que responde en tiempos difíciles
La conferencia se desarrolló en un momento marcado por importantes desafíos sociales para Puerto Rico. La migración de miles de familias, las secuelas de la pandemia, la vulnerabilidad económica y el impacto de las políticas migratorias sobre comunidades inmigrantes formaron parte del trasfondo de muchos de los informes y reflexiones compartidos durante la reunión.
La Obispa Gabriel Montalvo reconoció que la recuperación después de la pandemia continúa siendo uno de los principales retos pastorales: "Todo eso ha tenido un impacto en la vida de la iglesia", expresó al referirse al regreso gradual de la asistencia presencial, la emigración de miembros y el fallecimiento de más de 225 personas pertenecientes a iglesias locales durante los últimos dos años.
Particular preocupación expresó por la situación que enfrentan congregaciones compuestas por familias migrantes. Recordó que recientemente, mientras predicaba en una misión metodista en Toa Alta, agentes federales realizaron un operativo migratorio en las inmediaciones del lugar de culto.
"El miedo y el pavor fueron algo terrible. Tuve que colocarme al frente para proteger a nuestros hermanos", relató. A su juicio, ese ambiente de temor ha reducido la participación en algunas congregaciones y ha afectado a numerosas iglesias cristianas que acompañan pastoralmente a comunidades migrantes.
Una relación sólida con la Iglesia Metodista Unida
En momentos en que distintas expresiones metodistas atraviesan procesos de reorganización en América Latina, la IMPR ha mantenido sin alteraciones el concordato que ambas iglesias firmaron el 1992, cuando la iglesia puertorriqueña obtuvo su autonomía y que permite la participación de líderes episcopales y delegados/as oficiales de esta iglesia, en las Conferencias Generales, el Concilio de Obispo/as y las juntas directivas de las agencias generales de La IMU.
"Nuestra relación sigue firme y permanente. Continuamos participando en las agencias de la Iglesia Metodista Unida y en el Concilio de Obispos, conforme al concordato", afirmó la Obispa Gabriel Montalvo, quien añadió que a pesar de que en algunos países latinoamericanos se han experimentado divisiones y el surgimiento de nuevas expresiones metodistas, "ese impacto directo no ha llegado a Puerto Rico".
La relación con La Iglesia Metodista Unida se refleja no solo en la participación institucional, sino también en el desarrollo conjunto de programas misioneros, formación de liderazgo y respuesta humanitaria.
Uno de esos ejemplos es la colaboración con UMCOR, cuyo respaldo permitió a REHACE ejecutar uno de los proyectos de recuperación más importantes desarrollados por la iglesia tras el paso de los huracanes “María” y “Fiona”.
REHACE: la misión social que transforma comunidades
Durante la conferencia, REHACE (Rehaciendo Comunidades con Esperanza) presentó uno de los informes más amplios del encuentro, mostrando el alcance de los programas sociales impulsados por la IMPR con el apoyo de diversas agencias, entre ellas UMCOR.
Como parte del programa de recuperación posterior al huracán Fiona, REHACE reconstruyó 84 viviendas, brindó servicios de manejo de casos a 1,119 familias, superando la meta inicial de 1,050, y distribuyó 624 electrodomésticos, además de alimentos y materiales para la reconstrucción.
El proyecto benefició a 21 municipios y fue evaluado positivamente por UMCOR al concluir el proceso.
Más allá de la reconstrucción, REHACE continuó ampliando su respuesta comunitaria mediante las Brigadas de Esperanza, que atendieron comunidades afectadas por inundaciones, interrupciones prolongadas del servicio eléctrico y otras emergencias. Solo en seguridad alimentaria, la organización atendió 4,811 familias, distribuyendo ayuda valorada en más de 240,000 dólares.
El informe también destacó programas dirigidos a personas adultas mayores, prevención del abuso de opioides, salud mental, atención a víctimas de violencia y fortalecimiento educativo de niños y adolescentes, consolidando a REHACE como uno de los principales brazos sociales de la iglesia.
Una iglesia comprometida con su misión
Para el Rev. Luis Daniel Román, presidente del Comité Organizador de la Conferencia, la alta participación de delegados refleja una iglesia activa y comprometida.
"Las expectativas han sido superadas", afirmó al evaluar el desarrollo de la conferencia. "Todo ha corrido de una manera organizada; ha sido un espacio de respeto, de inclusión y donde se han podido compartir diversos puntos de vista."
Román considera que el crecimiento experimentado por la iglesia responde al trabajo constante desarrollado en las comunidades: "La Iglesia Metodista de Puerto Rico ha estado al lado de las personas que sufren, de comunidades rechazadas, de la comunidad migrante y de otras comunidades vulnerables", expresó.
Según explicó, muchas personas encuentran en las congregaciones metodistas "un espacio seguro, un santuario seguro", donde reciben acompañamiento espiritual y apoyo frente a las dificultades sociales y económicas que enfrenta el país.
Román también destacó que, pese a la diversidad de interpretaciones teológicas existente dentro de la denominación, la iglesia ha logrado mantener la unidad: "En lo esencial, unidad; en lo no esencial, tolerancia; pero sobre todas las cosas, el amor", citando el principio atribuido a San Agustín y enfatizando, al mismo tiempo que, el metodismo puertorriqueño continúa guiándose por el espíritu wesleyano de "pensar y dejar pensar".
Formar líderes para la misión
La cooperación con la Iglesia Metodista Unida también se refleja en el desarrollo del Centro de Estudios Teológicos Domingo Marrero, institución dedicada a la formación del laicado.
Román anunció que, gracias a una colaboración con la Junta General de Ministerios Globales (GBGM por sus siglas en inglés) de La Iglesia Metodista Unida, este año comenzará un programa de formación para líderes laicos en la Misión Metodista Unida en Honduras.
"La retroalimentación ha sido bien positiva", indicó. Explicó que el proyecto podría convertirse en un modelo para futuras iniciativas de formación en otros países latinoamericanos.
"Vengan y vean"
El lema de la conferencia encontró su mayor expresión durante el culto de ordenación y en el sermón basado en Juan 1:35-51.
El mensaje recordó que el discipulado no consiste únicamente en identificarse como cristiano, sino en seguir auténticamente a Jesucristo.
"El discípulo vive con su Señor, aprende de su Señor, sigue sus enseñanzas y las pone en práctica", afirmó el predicador al reflexionar sobre la invitación de Jesús: "Vengan y vean".
Dirigiéndose a quienes fueron ordenados y consagrados durante la conferencia, insistió en que el liderazgo cristiano no se sostiene sobre el prestigio personal, sino sobre la obediencia al llamado de Dios.
"La elección de Dios es soberana y siempre nos trasciende. No se trata de nosotros; se trata de Él", expresó.
Y concluyó con una exhortación que resumió el espíritu de toda la conferencia:
"Quien debe brillar aquí es Cristo, no usted ni yo."
Ese llamado al servicio humilde, unido a la reafirmación de la relación con la Iglesia Metodista Unida, al fortalecimiento de los ministerios sociales y al compromiso con las comunidades más vulnerables, marcó una conferencia que miró al futuro sin perder de vista la misión que ha acompañado históricamente al metodismo puertorriqueño: anunciar el Evangelio sirviendo a las personas donde más lo necesitan.
*El Rev. Gustavo Vásquez es coordinador de Relaciones Hispano-Latinas de Comunicaciones Metodistas Unidas. Para consultas a Noticias MU, contacte al (615) 742-5470 o a IMU_Hispana-Latina@umcom.org.