El Obispo Bruce R. Ough emitió la siguiente declaración después de la muerte de George Floyd, un hombre negro quien murió el 25 de mayo bajo la custodia de la policía de Minneapolis, luego de que se mostrara a un oficial inmovilizándolo mientras luchaba por respirar.
Obispo Bruce Ough, líder episcopal de la Conferencia Anual de Minnesota. Foto: Mike DuBose, Noticias MU.
Hay más de una pandemia que asola Minnesota y a nuestro país en estos momentos; pues además de luchar contra el COVID-19, estamos asediados por la pandemia del racismo, la supremacía blanca y la violencia blanca sobre negro o marrón. La muerte trágica, racial e innecesaria de George Floyd a manos de cuatro policías de Minneapolis es sólo el último brote de esta pandemia, y él es sólo la última víctima.
La lista de vidas negras que han sido asesinadas innecesariamente crece cada día, mientras la cultura dominante del racismo y la supremacía blanca, cada vez más incitada por la retórica política, crece a diario. El miedo entre los padres de niños/as negros/as crece cada día, al igual que el alarde de nuestras leyes contra el perfil racial y la discriminación.
Aplaudo al alcalde Jacob Frey y al jefe de policía de Minneapolis, Medaria Arradondo, por actuar con decisión y rapidez para despedir a los agentes de policía involucrados en este caso, y agradezco que el FBI esté iniciando una investigación de derechos civiles, al tiempo que me uno a muchos/as otros/as para exigir que prevalezca la justicia en esta situación. Estoy orando por la familia Floyd y los oficiales de policía y sus familias.
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Ahora es nuestra responsabilidad como personas de fe, y particularmente como seguidores/as de Jesús en la tradición metodista, abordar esta pandemia generalizada de racismo con la misma intensidad e intencionalidad con la que abordamos el COVID-19.
Comenzamos reconociendo que el racismo es pecado y anti-ético para el evangelio; confesamos y denunciamos nuestra propia complicidad mientras tomamos posición en contra de todas y cada una de las expresiones de racismo y supremacía blanca, comenzando con las disparidades raciales, culturales y de clase en nuestro estado y país, que se destacan por la pandemia del COVID-19.
Hacemos sonar el clarín por la erradicación del racism y desafiamos a lo/ass líderes gubernamentales que avivan las llamas de la división racial para obtener ganancias políticas. Examinamos nuestra propia actitud y acciones, pues todo cambio comienza con corazones transformados que ceden continuamente a la justicia y al amor de Dios.
No nos alejemos ni ignoremos la enfermedad que ha destrozado nuestro país y destruido vidas durante siglos; el pecado del racismo y la supremacía blanca, niega las enseñanzas de Jesús y nuestra humanidad. Renovemos nuestros esfuerzos para erradicar la enfermedad que realmente amenaza nuestros ideales y la vida, los medios de vida y la dignidad de muchos/as de nuestros/as vecinos/as.
Les insto a que se unan a mí para continuar orando por la familia Floyd, así como por las muchas familias cuyas vidas fueron alteradas trágicamente o cuyos temores se han intensificado como resultado de esta inexcusable tragedia. Que la gracia, la paz, la justicia y la visión de Dios de la Comunidad Amada dominen las fuerzas del mal y la muerte.
Rev. Bruce R. Ough
Obispo residente del Area Dakotas-Minnesota de La Iglesia Metodista Unida
* Este material fue producido por la Conferencia Anual de Minnesota.
** Leonor Yanez es traductora independiente. Puede escribirle a IMU_Hispana-Latina @umcom.org. Para leer más noticias metodistas unidas, ideas e inspiración para el ministerio suscríbase gratis al UMCOMtigo.