Puntos Clave:
- Una comisión eclesiástica está defendiendo a la diácona Rubilyn G. Litao frente a una campaña de desinformación que busca desacreditarla a ella y a las familias de las víctimas de la guerra contra las drogas en Filipinas.
- La comisión señaló que circularon en línea imágenes falsas que retrataban erróneamente a Litao y a las familias como si vivieran en el lujo, en un intento por socavar su búsqueda de rendición de cuentas.
- Para Litao lo más doloroso es que las familias de las víctimas, ya de por sí traumatizadas, estén siendo atacadas mediante narrativas distorsionadas, críticas personales y acusaciones falsas.
Una comisión metodista unida ha emitido un comunicado condenando la difusión de desinformación contra la diácona Rubylin G. Litao y las familias de las víctimas de la guerra contra las drogas en Filipinas.
En su comunicado, la Comisión de Servicio de Diáconas de la Iglesia Metodista Unida en Filipinas rindió homenaje a Litao, quien se desempeña como coordinadora de “Levántate por la Vida y los Derechos”. La comisión también expresó su gratitud y orgullo por la labor de “Levántate”, una red de familias de víctimas y defensores/as de los derechos humanos que busca la verdad, la justicia y la rendición de cuentas por los asesinatos perpetrados durante la administración del ex-presidente Rodrigo Duterte.
El comunicado se emitió en respuesta a la difusión en las redes sociales de imágenes manipuladas con inteligencia artificial, las cuales retrataban falsamente a Litao y a miembros de las familias de las víctimas como personas que viven en el lujo, a la vez que afirman ser pobres. La comisión condenó lo que describió como un plan deliberado para promover mentiras y desacreditar a quienes buscan que se rindan cuentas.
El grupo metodista unido también reafirmó el ministerio de una diácona como el de alguien llamada a “aliviar el sufrimiento, erradicar las causas de la injusticia y todo aquello que priva a la vida de dignidad y valor, facilitar el desarrollo del pleno potencial humano, y participar en la construcción de una comunidad global a través de la iglesia universal” citando el Libro de Disciplina de la denominación.

De izquierda a derecha están Nay Llore Pasco, madre de dos víctimas de ejecuciones extrajudiciales; Sheerah Escudero, hermana de Ephraim Escudero, víctima de una ejecución extrajudicial; y la diácona Rubylin G. Litao posando frente a un letrero de la Corte Penal Internacional en La Haya el 23 de febrero, tras la primera jornada de la audiencia de confirmación de cargos contra el ex-presidente filipino Rodrigo Duterte. Fotografía cortesía de Rubylin Litao.
Duterte, quien gobernó el país entre 2016 y 2022, se encuentra detenido en La Haya donde los fiscales han comunicado a la Corte Penal Internacional que debería ser juzgado por presuntos crímenes de lesa humanidad relacionados con las ejecuciones ocurridas durante su campaña antidrogas, así como por presuntos asesinatos cometidos durante su mandato como alcalde de Davao. La Corte Penal Internacional informa que los fiscales solicitaron una orden de detención en febrero de 2025, y que Duterte fue entregado al tribunal el 12 de marzo de 2025, tras haber sido arrestado en Manila.
Este mes al cumplirse el primer aniversario de su detención, los familiares de las víctimas en Filipinas lanzaron un renovado llamamiento a la justicia. Nay Llore Pasco, voluntaria y líder destacada del grupo “Levántate” emitió un comunicado en nombre de la organización, señalando que Duterte no es la víctima en este caso, sino más bien las familias y seres queridos de quienes perdieron la vida durante su guerra contra las drogas, la cual “Levántate” ha calificado como una “guerra contra los pobres”.
Los/as ciudadanos/as filipinos/as están colaborando en la recopilación de pruebas, dado que muchos/as de ellos/as son víctimas, testigos, defensores/as o partidarios/as de la justicia, y desean que el tribunal disponga del registro más completo posible de los hechos acontecidos.

La diácona metodista unida Rubylin G. Litao sostiene un cartel que dice: “Solidaridad con las víctimas” durante una protesta celebrada el 11 de marzo en la ciudad de Quezon, Filipinas que conmemoró el primer aniversario de la detención del ex-presidente filipino Rodrigo Duterte. Foto cortesía de Rubylin Litao.
Uso perjudicial de la tecnología
La diácona Norma Dollaga, defensora de las víctimas de la guerra contra las drogas y galardonada con el Premio Mundial Metodista de la Paz 2024, lamentó cómo las tecnologías de comunicación modernas están siendo utilizadas como armas para difundir desinformación; “Me entristece que los avances en las tecnologías de comunicación sean instrumentalizados para promover mentiras, poniendo de manifiesto que los avances tecnológicos pueden ser usurpados para promover mentiras y causar daño a las personas. El uso de la libertad para hacer lo que se quiera no sirve a los intereses de la justicia”.
Añadió que si bien no desea dignificar las mentiras, se sintió obligada a contrarrestar dicha narrativa.
“Me solidarizo con las familias que representan a las víctimas, pues durante sus largos años en búsqueda de justicia, ven trivializadas sus aspiraciones” afirmó.
Dollaga hizo un llamado a la ciudadanía para que se mantenga firme junto a las víctimas.
“Manténganse junto a las víctimas. Defiendan la verdad, la justicia y la rendición de cuentas. Los gritos y el llanto de las viudas y los/as huérfanos/as deben recordarnos que nuestra humanidad ha sido fracturada por la guerra contra las drogas, que cobró la vida de personas pobres. No permitamos que otra madre sufra ese dolor”.

Las diáconas metodistas unidas Norma Dollaga a la derecha, y Rubylin Litao conversan con Bienvenido y Estrella Nonay en Caloocan, Filipinas en esta foto de archivo de 2024. Bernardo, hijo de los Nonay, fue asesinado en 2018, siendo su muerte una de las miles de ejecuciones extrajudiciales perpetradas como parte de la controvertida “guerra contra las drogas” del ex-presidente filipino Rodrigo Duterte. Las diáconas son fundadoras de “Levántate por la Vida y los Derechos”, una organización que congrega a familiares, amigos/as de las víctimas y defensores/as de los derechos humanos para exigir justicia. Foto de archivo de Paul Jeffrey, Noticias MU.

Las diáconas metodistas unidas Norma Dollaga a la izquierda, y Rubylin Litao a la derecha, caminan junto a Estrella Nonay en Caloocan, Filipinas en esta foto de archivo de 2024. Desde el asesinato de su hijo, Nonay se ha convertido en una miembro activa de “Levántate por la Vida y los Derechos”, iniciativa coordinada por Dollaga y Litao. Foto de archivo de Paul Jeffrey, Noticias MU.
Victimizar a las víctimas
Por su parte, Litao desestimó inicialmente la desinformación como un asunto menor: “Al principio, pensé que era solo una cuestión trivial, pero cuando las personas que me conocen comenzaron a expresar su preocupación, tanto en línea como fuera de ella, me di cuenta de que no se trataba de un asunto sin importancia” dijo y expresó su gratitud a quienes la defendieron y respaldaron su ministerio.
“Agradezco a las personas que hablaron en mi nombre, diciendo la verdad y dando fe de mi ministerio como diácona: apoyando a la familia de las víctimas y solidarizándose con ellas en su lucha por la justicia y la rendición de cuentas”.
Sin embargo, Litao señaló que su mayor preocupación reside en los renovados ataques dirigidos contra las propias familias de las víctimas, al afirmar que: “Me preocupa mucho más cuando el blanco de esta desinformación son las familias de las dos víctimas, quienes volvieron a ser víctimas”.
Citó los casos de Pasco, cuyos dos hijos fueron asesinados en 2017, y de Sheerah Escudero, cuyo hermano Ephraim desapareció el 19 de septiembre de 2017 y fue hallado muerto dos días después.
“Sus narrativas están siendo alteradas y además están siendo atacadas personalmente, criticadas por su forma de vestir, su aspecto físico, su estatus económico, al tiempo que son acusadas de viajar utilizando los impuestos de la ciudadanía. Estos ataques son mentiras” afirmó Litao.
Subrayó que las dos mujeres representan a familias que continúan luchando por la justicia, a pesar del miedo y el trauma. “Que la verdad prevalezca en nuestra lucha por la justicia y la rendición de cuentas. Las familias de las víctimas dicen la verdad en medio del miedo y el trauma, con la Esperanza de que otros/as no experimenten la indefensión que ellas padecieron” afirmó Litao.
Hizo un llamado a la ciudadanía para que se sume a los movimientos que defienden los derechos humanos, la justicia y la paz: “Participemos, cada uno/a a su propia y modesta manera, para impulsar la agenda del pueblo en pos de un mañana mejor y más fraterno”.
A pesar del precio que ha tenido que pagar por su labor de defensa, Litao afirmó que la misión de su vida sigue anclada en el llamado de una diácona: aliviar el sufrimiento, erradicar la injusticia, promover la dignidad humana y contribuir a la construcción de una comunidad global a través de la Iglesia.
“Sé que no podré cumplir plenamente esta misión en el transcurso de mi vida, pero al menos, lo estoy intentando; cueste lo que cueste” agregó.
La comisión concluyó su comunicado reafirmando su apoyo a Litao y a todas las familias de las víctimas de la guerra contra las drogas, e instando a la ciudadanía a rechazar las falsedades y a defender la verdad, la justicia y la rendición de cuentas. “Dios no nos abandonará. Dios es nuestro Emmanuel, quien está con las víctimas y camina junto a nosotros/as” se lee en el comunicado.

Manifestantes sostienen un cartel que dice “Panagutin si Duterte” (Exijan rendición de cuentas a Duterte) durante una protesta celebrada el 11 de marzo en Quezon City, Filipinas. Foto cortesía de Rubylin Litao.
* Mangiduyos es comunicadora en Filipinas. Contacto con los medios de comunicación: Julie Dwyer, editora de noticias. Puede escribirle a newsdesk@umcom.org.
** Leonor Yanez es traductora independiente. Puede escribirle a IMU Hispana-Latina @umcom.org