Puntos Clave:
- HYLA forma líderes hispano-latinos con preparación espiritual, teológica y comunitaria.
- El programa fortalece el sentido de pertenencia y la vocación de la juventud latina en un contexto de desafíos.
- La experiencia ecuménica impulsa una nueva generación de líderes comprometidos con la iglesia y la justicia.
En un momento histórico marcado por la incertidumbre migratoria, el aumento de discursos de exclusión, la creciente vulnerabilidad de las comunidades latinas en Estados Unidos, la pregunta para las iglesias -incluyendo la metodista unida- ya no es si deben involucrarse en la formación de nuevas generaciones de líderes, sino cómo hacerlo de manera intencional, relevante y transformadora.
Durante una semana de verano en Nashville, jóvenes provenientes de Texas, Tennessee, Massachusetts y Washington D.C. se reunieron en la sesión de preparatoria de la Academia de Liderazgo para Jóvenes Hispanos/as (HYLA por sus siglas en inglés), un ministerio que durante más de dos décadas ha acompañado a jóvenes hispano-latinos/as en el discernimiento de su vocación, su liderazgo y su llamado al servicio.
En este proceso de formación, HYLA no solo impulsa el desarrollo de liderazgo comunitario y académico, sino que también cultiva de manera intencional el discernimiento espiritual, la reflexión teológica y el sentido de llamado ministerial. A través de espacios de diálogo, acompañamiento y exposición a la vida universitaria y eclesial, los/as jóvenes son invitados/as a pensar su fe de manera profunda, a explorar la tradición cristiana desde una perspectiva contextual y a reconocer que el liderazgo en la Iglesia también implica responsabilidad teológica, ética y pastoral.
La formación que ofrece HYLA también se distingue por su carácter ecuménico. Aunque el programa nació hace más de dos décadas como una iniciativa de la Iglesia Metodista Unida para acompañar y desarrollar el liderazgo de jóvenes hispanos y latinos, con el tiempo se ha convertido en un espacio donde convergen estudiantes de diversas tradiciones cristianas.
Valentina San Juan, directora nacional de programas de HYLA. Foto Rev. Gustavo Vasquez, Noticias MU.
Valentina San Juan, directora nacional de programas de HYLA. Foto Rev. Gustavo Vasquez, Noticias MU.
La sesión de Nashville reunió a estudiantes provenientes de iglesias metodistas, presbiterianas, episcopales, católicas y evangélicas. Para Valentina San Juan, directora nacional de programas de HYLA, esta diversidad constituye una de las mayores fortalezas del ministerio. “La diversidad no fue un desafío; fue una de las mayores fortalezas de la experiencia”, afirma. Lejos de diluir identidades denominacionales, HYLA demuestra que la colaboración entre distintas expresiones de la fe cristiana fortalece la misión compartida de formar líderes comprometidos con la justicia, el servicio, el bienestar de las comunidades latinas en Estados Unidos y el discernimiento teológico enraizado en la vida de la Iglesia.
Una generación que necesita saber que pertenece
“Queríamos decirles a los jóvenes algo muy sencillo, pero muy importante: ustedes pertenecen aquí”, explica Valentina San Juan, directora nacional de programas de HYLA.
La afirmación parece sencilla, pero adquiere una profundidad especial en un contexto donde muchas familias inmigrantes viven con temor ante políticas restrictivas, redadas migratorias o discursos públicos que cuestionan su presencia y contribución a la sociedad estadounidense.
Hace apenas un año, la sesión de HYLA en Nashville tuvo que ser cancelada debido a la preocupación de las familias por la posibilidad de exponer a sus hijos a situaciones de riesgo. Regresar este año representó mucho más que retomar una actividad: fue un acto de acompañamiento pastoral y comunitario.
“Necesitamos verbalizar constantemente a nuestros/as jóvenes que pertenecen. Que pertenecen a sus iglesias, a sus comunidades y también a las universidades. Que tienen una historia y una comunidad que los respalda”, afirma San Juan.
Durante la semana, los estudiantes visitaron la Universidad de Vanderbilt y dialogaron con profesores, investigadores y líderes latinos cuyas historias reflejan experiencias similares a las suyas. El mensaje fue claro: los espacios académicos, eclesiales y de liderazgo también les pertenecen, incluyendo aquellos donde se piensa, se enseña y se vive la teología.
De espectadores a protagonistas
Uno de los desafíos más grandes que enfrenta la juventud latina es pasar de la conciencia social a la participación activa.
Joseph Valtierra, estudiante metodista de secundaria en Tennessee. Foto Rev. Gustavo Vasquez, Noticias MU.
Joseph Valtierra, estudiante metodista de secundaria en Tennessee. Foto Rev. Gustavo Vasquez, Noticias MU.
Para, de 14 años y originario de Monterey, Tennessee, la experiencia estuvo marcada por un descubrimiento profundo sobre pertenencia y vocación. “Aprendí que, sin importar quién seas o cuál sea tu origen, siempre hay personas dispuestas a apoyarte”, afirmó. Y añadió una de las ideas centrales que marcó su experiencia: “Todos tenemos una voz y debemos usarla para defendernos y para ayudar a otros”.
Su encuentro con la historia del activista por los derechos civiles James Lawson en la Universidad de Vanderbilt reforzó esa convicción. “A pesar de enfrentar discriminación por apoyar el movimiento por los derechos civiles, continuó luchando por la justicia. Su ejemplo fue muy inspirador para mí”, señaló. Joseph también conectó esa experiencia con su vida espiritual: “Esto me ayudó a comprender cómo puedo combinar mis estudios con el ministerio para servir a los demás y compartir su mensaje”.
Para Savi Vásquez, estudiante de último año de secundaria en Tennessee y miembro de la comunidad de la Iglesia Presbiteriana Eastminster en Nashville, la experiencia estuvo marcada por el ambiente de acogida. “Cuando llego a lugares nuevos suelo preocuparme por cómo me recibirán, pero aquí todos fueron amables, acogedores y respetuosos”, explicó.
En su reflexión, Savi destacó el equilibrio entre apertura y convicción personal: “Aprendí a mantener una mente abierta y respetar las opiniones de los demás, pero también a tener la confianza para expresar nuestras propias ideas”.
Su conclusión fue contundente y se convirtió en una de las frases más repetidas del encuentro: “Nunca debemos permanecer en silencio. Si no hacemos escuchar nuestra voz, no podremos ayudar a nuestras comunidades ni defender nuestros derechos”.

Arriba: Adriana Leija, estudiante de postgrado de Texas, tesorera de HYLA y facilitadora en el programa; Esteban Sánchez, estudiante metodista de secundaria en Texas. Abajo Hannan Dias, estudiante metodista de teología en Massachussets y facilitadora del programa; Savi Vasquez, estudiante presbiteriana de secundaria en Tennessee. Foto Rev. Gustavo Vasquez, Noticias MU.
Proveniente de San Antonio en Texas, Esteban Sánchez también compartió cómo HYLA ha ampliado su visión de liderazgo. Tras su experiencia previa en Chicago, donde tuvo un primer acercamiento a realidades urbanas diversas, en Nashville encontró otro ángulo del liderazgo latino. “Me impresionó ver cómo las comunidades latinas han logrado construir espacios de unidad y apoyo en un entorno donde representan una minoría más pequeña”, señaló.
Esteban subrayó también el impacto personal del proceso formativo: “He aprendido a valorar las bendiciones que he recibido a través de mi iglesia, mi familia y mi comunidad, y a reconocer la responsabilidad que tengo de usar esos privilegios para servir a quienes enfrentan mayores dificultades”. Y concluyó con una idea clave del programa: “HYLA nos ayuda a descubrir que sí podemos generar cambios en nuestras comunidades. Incluso las acciones pequeñas tienen impacto”.
Una fe que impulsa la justicia
En las entrevistas realizadas durante la sesión de Nashville, apareció una convicción compartida entre facilitadores y participantes: la fe cristiana no puede separarse de la responsabilidad social ni del discernimiento teológico.

Como parte del programa los participante tuvieron la oportunidad de visitar la sede de los Ministerios de Discipulado de La Iglesia Metodista Unida y la capilla El Aposento Alto. Foto cortesía de Revda. Lilia Ramírez, Ministerios de Discipulado.
Adriana Leija, tesorera de HYLA y miembro de su Junta Directiva, considera que el programa es especialmente relevante en un tiempo donde muchas comunidades de color continúan enfrentando marginación y exclusión.
“HYLA ofrece un espacio donde los jóvenes pueden sentirse seguros, escuchados, valorados y amados”, afirma.
Esa experiencia de comunidad no es un fin en sí mismo. Es el punto de partida para formar personas capaces de servir, liderar y también interpretar críticamente su fe en diálogo con la realidad.
“Queremos que regresen a sus comunidades con la capacidad de construir puentes, crear redes de apoyo y convertirse en líderes que inspiren esperanza y cambio positivo.”
La visión coincide con la de Hanna Dias, estudiante brasileña de maestría en la Escuela de Teología de la Universidad de Boston y facilitadora durante esta sesión.

Las políticas migratorias de la actual administración han generado controvertidas redadas y persecuciones que han afectado a la comunidad hispano-latina dentro y fuera de la iglesia y han afectado la realización de actividades. El programa de HYLA con estudiantes de secundaria fue suspendido en 2025 por este motivo, pero en 2026 pudo llevarse a cabo en el Centro Scarritt Bennett de la ciudad de Nashville en Tennesse. Foto Rev. Gustavo Vasquez, Noticias MU.
Como mujer afrobrasileña, Hanna reconoce que llegar a Estados Unidos implicó enfrentarse a nuevas barreras culturales y lingüísticas. Sin embargo, encontró en HYLA un espacio donde podía afirmar su identidad sin renunciar a ella.
“Yo no vine a este país para dejar de ser brasileña. Vine para estudiar y servir a mi comunidad con el conocimiento que adquiera aquí”, señala.
Para ella, una de las mayores fortalezas del programa es que ayuda a los jóvenes a comprender que su identidad cultural no es un obstáculo para el liderazgo, sino una fuente de fortaleza también en el pensamiento teológico y en el servicio eclesial.
Una inversión para el futuro de la iglesia
A medida que la población hispana continúa creciendo en Estados Unidos, también crece la necesidad de formar líderes preparados para responder a los desafíos pastorales, educativos, teológicos y sociales de las próximas décadas.
La pregunta ya no es si habrá una nueva generación de líderes latinos, sino quién estará dispuesto a acompañarla.
Los testimonios escuchados durante la sesión de Nashville muestran que cuando las iglesias, las familias, las universidades y las organizaciones comunitarias trabajan juntas, los jóvenes descubren algo fundamental: no están solos; descubren que pertenecen; descubren que tienen una voz; y descubren que Dios los llama a ser agentes de transformación en medio de un mundo que necesita más justicia, más esperanza y más comunidad.
En tiempos donde la discriminación y la exclusión amenazan con cerrar puertas, iniciativas como HYLA recuerdan a la iglesia una verdad esencial del Evangelio: formar líderes jóvenes no es simplemente preparar el futuro. Es participar activamente en la transformación del presente.
*El Rev. Gustavo Vásquez es coordinador de Relaciones Hispano-Latinas de Comunicaciones Metodistas Unidas. Para consultas a Noticias MU, contacte al (615) 742-5470 o a IMU_Hispana-Latina@umcom.org.