Puntos Clave:
- El pueblo metodista unido de todo el mundo está sintiendo el impacto del recorte de la ayuda exterior estadounidense.
- La Universidad de África y el Comité Metodista Unido de Ayuda se encuentran entre los ministerios metodistas unidos que han colaborado durante mucho tiempo con socios del gobierno estadounidense.
- Una ex-misionera metodista unida explica por qué USAID ha servido tanto a los intereses de Estados Unidos como a su propio llamado como cristiana.
La experiencia de Anna Bostic como misionera metodista unida la inspiró a seguir una carrera en la promoción de la salud y la lucha contra la pobreza en todo el mundo, y por 6 años estuvo en una empresa de desarrollo internacional que colaboraba estrechamente con la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID por sus siglas en inglés).
Ahora Bostic y más de 160.000 personas más se han quedado sin trabajo y sus servicios vitales se han visto interrumpidos desde que la administración del presidente Trump suspendió todos los pagos de ayuda exterior estadounidense, incluso para proyectos ya completados antes de su investidura.
"Fue realmente una estrangulación por falta de pago" dijo Bostic.
El 18 de marzo un juez federal dictaminó que el Departamento de Eficiencia Gubernamental del multimillonario Elon Musk probablemente violó la Constitución de Estados Unidos al desmantelar USAID, y por ello bloqueó nuevos recortes a la agencia. Sin embargo, ese fallo no revierte los despidos de USAID y la administración Trump está apelando el fallo.
Mientras tanto, la conmoción en USAID ya ha afectado los ministerios metodistas unidos, así como al pueblo metodista unido en todo el mundo.
En la Universidad de África, una universidad metodista unida panafricana en Zimbabue, la congelación inmediata de los fondos de USAID en enero detuvo los programas de investigación sobre la malaria y la tuberculosis. El personal que participaba en dichas iniciativas ya no reciben sus salarios.
James H. Salley, presidente y director ejecutivo de la Universidad de África, afirmó que la congelación tuvo un impacto inmediato en la universidad de 1,2 millones de dólares, por lo que actualmente trabaja en la recaudación de fondos para paliar los daños.
El corte de fondos está teniendo consecuencias de gran alcance en Zimbabue.
Una metodista unida en Zimbabue, que prefirió mantener el anonimato debido a su trabajo, afirmó que su país ha enfrentado un aumento en los casos de tuberculosis desde el inicio de la pandemia de COVID en 2020. La financiación de USAID permitió a los/as zimbabuenses realizar pruebas para detectar enfermedades pulmonares causadas por bacterias, y brindar tratamiento a los/as infectados/as. Ahora, ella teme que esta enfermedad, a menudo mortal, se esté propagando sin ser detectada.
La Revda. Gina Anderson-Cloud, pastora principal de la Iglesia Metodista Unida Floris en Herndon, Virginia expresó la preocupación de su congregacción por su organización socia Ayudando a los/as Niños/as del Mundo, en Sierra Leona. Este ministerio, fundado en Floris y financiado con subvenciones de USAID, proporciona medicamentos contra la malaria en las aldeas remotas de este país de África occidental.
Con miembros de su congregacción afectados/as por los despidos federales, Floris no está en condiciones de compensar la diferencia.
“Tememos que un suministro limitado de medicamentos cause sufrimiento, especialmente a los/as menores de 5 años y a las mujeres embarazadas” declaró Anderson-Cloud.
En febrero, el Concilio de Obispos/as Metodistas Unidos/as envió una carta a Trump instando a que se restablezca la financiación de la ayuda exterior. La carta señalaba que el Comité Metodista Unido de Ayuda ha colaborado durante mucho tiempo con las oficinas de ayuda estadounidenses en la respuesta de la denominación ante desastres.
Los/as obispos/as también señalaron que escribieron la carta en su esfuerzo por ayudar a los/as metodistas unidos/as que sufren el conflicto en la República Democrática del Congo, donde la toma de ciudades por parte de los rebeldes del M23, respaldados por Ruanda, ha intensificado la violencia. Este mes, hombres armados invadieron dos centros metodistas unidos de salud en el este del Congo, atacando al personal y saqueando suministros.
"Nos preocupa profundamente que la interrupción abrupta de la ayuda en regiones del mundo como la República Democrática del Congo pueda exacerbar el sufrimiento y crear entornos propicios para disturbios aún mayores y prolongados, migración forzada y muerte" escribieron los/as obispos/as.
Por su parte, Bostic se preocupa más por la vida de todas las personas repentinamente privadas de su sustento, que por su propio sustento.
Bostic, quien anteriormente sirvió en la Junta Metodista Unida de Ministerios Globales en labores de desarrollo rural en Granada, es miembro de la iglesia desde hace mucho tiempo. También cuenta con títulos en desarrollo internacional de la Universidad Americana y estudios teológicos del Seminario Teológico Wesley, ambas instituciones relacionadas con La Iglesia Metodista Unida.
Ella ve una dimensión tanto práctica como espiritual en las inversiones estadounidenses en asistencia exterior, por lo que afirmó que la política exterior estadounidense se ha dividido durante mucho tiempo en tres ramas: la defensa, proporcionada por las fuerzas armadas; la diplomacia, dirigida por el Departamento de Estado de los Estados Unidos; y el desarrollo internacional, apoyado por USAID.
Añadió que la labor de desarrollo sirve a los intereses de Estados Unidos tanto al generar buena voluntad como al promover la seguridad. La ayuda exterior ayuda a reducir los conflictos globales, la propagación de enfermedades transmisibles y la pobreza extrema que debilitan la estabilidad mundial.
El desarrollo internacional también es lo correcto, afirmó. El Centro para el Desarrollo Global, una organización sin fines de lucro, estima que la labor de Estados Unidos para prevenir las muertes por VIH/SIDA, malaria y enfermedades prevenibles mediante vacunación salva alrededor de 3,3 millones de vidas al año.
“La labor de USAID fue una expresión de los valores morales de los/as estadounidenses de ayudar al prójimo; y como persona de fe, me enorgullecía que mi país dedicara, aunque fuera una pequeña parte de sus recursos, a brindar alivio, dignidad, salud y prosperidad a los/as hijos/as de Dios en otros países. Creo que este es el tipo de atención a los/as vulnerables y marginados/as del que Jesús habló una y otra vez” declaró Bostic.
Dijo que por orden judicial, el gobierno federal finalmente está pagando algunas de sus facturas pendientes a su antiguo empleador DAI, una empresa de desarrollo internacional propiedad de sus empleados/as. Sin embargo, añadió que es probable que eso no sea suficiente para salvar a DAI, cuyos contratos federales han sido rescindidos.
Ella también agradece el apoyo de su comunidad religiosa en la Iglesia Metodista Unida Mount Vernon Place, en el centro de Washington: “Nos apoyamos mutuamente en nuestras oraciones y nos mostramos compasivos en estos tiempos de incertidumbre generalizada. Varias personas me han dicho que están buscando oportunidades laborales para mí y se han ofrecido a ayudar si mi familia y yo necesitamos ayuda durante estos momentos difíciles”.
* Hahn es asistente al editor de noticias para Noticias MU. La puede llamar al (615) 742-5470 o escribirle a newsdesk@umcom.org.
** Leonor Yanez es traductora independiente. Puede escribirle a IMU Hispana-Latina @umcom.org