“Tuvimos que quitar los letreros en español”, pastora en Chicago ante acoso de ICE

Este es el segundo artículo de una serie de cuatro que surgieron a partir de la visita de El Plan para el Ministerio Hispano Latino de la Iglesia Metodista Unida a distintas congregaciones del área de Chicago. Esta iniciativa tuvo como propósito acompañar pastoral y comunitariamente a iglesias que trabajan con comunidades inmigrantes afectadas por operativos y acciones de acoso por parte de ICE, ofreciendo espacios de escucha, contención y reflexión colectiva.

Visitamos la Iglesia Metodista Unida de Chicago Lawn, donde un grupo de personas inmigrantes compartió, desde su experiencia cotidiana, cómo las redadas y detenciones recientes han impactado profundamente la vida comunitaria, familiar, laboral y espiritual. A través de sus testimonios, se hace visible una realidad marcada por el miedo, la incertidumbre y la resiliencia, pero también por la fe y la solidaridad.

El vecindario de Chicago Lawn, en el suroeste de la ciudad, se consolida como una zona urbana predominantemente residencial y diversa, caracterizada por una mezcla de pequeños residenciales,  casas de ladrillo y edificios históricos que albergan a una población multicultural.

El entorno del templo de la Iglesia Metodista Unida Chicago Lawn, destaca por su atmósfera de comunidad activa, situada cerca del emblemático Marquette Park, que actúa como el pulmón verde y centro recreativo del área.

El templo refleja la estética de principios del siglo XX con templos diseñados bajo un concepto de nave única tipo auditorio, priorizando la acústica y la visibilidad para el culto marcado espíritu de vecindad. Dentro banderas de diversos países colgaban de un lado al otro de las paredes, reflejando su apertura y sensibilidad a la diversidad cultural.

Trabajar, ir al médico o a la escuela es un riesgo

La conversación comenzó recordando los desafíos que está atravesando la comunidad ante los operativos migratorios. De inmediato, varias personas coincidieron en que el impacto fue profundo, no solo por las detenciones en sí, sino porque han ocurrido muy cerca del templo. “Yo siento que sí afectó, porque mire, aquí alrededor se llevaron a una persona. Eso deja miedo en la gente”, compartió alguien. Ese temor se tradujo en ausencias, en silencios, en puertas cerradas. “Le da miedo a la gente… Ya no quieren venir. Fue cerquita de la iglesia y ahora hasta venir al templo les da miedo, como si ni el lugar santo fuera respetado”.

Las banderas que adornan el templo de la IMU Chicago Lawn, son un claro símbolo de la apertura y la disposición de esta congregación a recibir y servir a personas inmigrantes de diferentes. Ante la presencia y los operativos de las autoridades migratorias, la iglesia ha tenido que implementar maneras creativas y diferentes de poder servir a la comunidad, sin exponerla a riesgos. Foto Rev. Gustavo Vasquez, Noticias MU.

El trauma persiste. Aunque algunas personas reconocieron que en semanas recientes las redadas parecieran haberse calmado un poco, el miedo sigue presente. “Hay mucha gente que está bien traumatizada. Aunque ahorita se calmó poquito migración, la gente todavía tiene temor de salir. Mucha gente sigue encerrada”. Ese encierro forzado ha tenido consecuencias económicas severas. “A veces quieren saber el nombre de ellos, y hay quienes ni la renta pueden pagar”.

La angustia atraviesa lo cotidiano: “Es una situación muy dura para todos/as los/as que sufrimos esto, porque sales y no sabes si vas a regresar a tu casa”. Salir se vuelve una decisión cargada de riesgo. “Da miedo, pero hay veces que tienes que salir, porque ocupas algo. Si no tienes a nadie que te haga el favor de ir por ti, pues ni modo”.

Ir al médico es una de las mayores preocupaciones. “Hay mucha gente que ni al doctor ha ido por el miedo”. Algunas clínicas han ofrecido citas virtuales, lo cual ha ayudado en casos simples. “Para una receta sí, pero cuando uno ya está enfermo, ¿qué haces?”. El recuerdo de operativos dentro de hospitales sigue muy vivo: “Entraron a un hospital por una persona… entonces hasta para ir al hospital daba miedo”.

Algunas personas reconocieron que la situación varía según el lugar, pero también señalaron un cambio importante a nivel estatal. “Lo bueno es que aquí el gobernador sí nos ha apoyado mucho”, dijo alguien, explicando que se han impulsado medidas para proteger hospitales y clínicas. “Ahora va a haber un plan: si llega migración, alguien se va a encargar de preguntar ‘¿por quién vienen?, ¿traen una orden?’ y así la gente va a estar un poco más protegida”.

El impacto económico también ha sido devastador dentro de las familias. Una abuela compartió su experiencia con voz quebrada: “El trabajo se ha afectado muchísimo. Yo no puedo caminar bien y dependo de mi hija, pero yo no tengo papeles”. Su hija, ciudadana y graduada, tuvo que reducir sus horas de trabajo. “Me dijo: ‘mamá, te tengo que recortar el dinerito que te daba cada ocho días’. Y yo le dije: ‘ni modo, mija, que sea lo que Dios quiera’”. La fe aparece como sostén constante: “Todo se lo ponemos en las manos de Dios, que sea su voluntad”.

Incluso para acudir a citas médicas, el miedo acompaña cada paso. “Yo cuido mucho mi transporte, me llevan y me traen directo. Laboratorios, exámenes… ni modo, todo en manos de Dios”.

Cuando la conversación se centró en los/as niños/as, el dolor se hizo aún más evidente. Una madre explicó: “Yo tengo tres hijos/as y no tengo quién me los/as lleve ni quién me los/as traiga de la escuela”. No puedo salir como antes. A veces me los/as llevan, pero tienen muchas faltas”.

Clérigos/as y laicos/as metodistas unidos/as en Chicago, se han unido a otras iglesias para conformar un grupo ecuménico de líderes religiosos  que se reúne todos los viernes, para ir al centro de detención de Broadview para ofrecer la comunión, orar, cantar y seguir ejerciendo acciones de protesta pacífica y resistencia. Foto Rev. Gustavo Vasquez, Noticias MU.

El impacto emocional en los menores es profundo. “Sí les ha afectado mucho. Una vez llegaron diciendo que ‘ya anda migración’. Mi hijo me dijo: ‘yo no voy a ir a la escuela’. Dice que sus amigos dicen que ahí afuera anda migración. El miedo se reproduce entre compañeritos/as de clase porque les dicen que se van a llevar a sus padres/madres”.

En cuanto al apoyo institucional de las escuelas, la respuesta ha sido desigual. “A nosotros solo nos dieron un número”, dijo una madre mientras que otra mujer contrastó esa experiencia con lo que ha visto en otros lugares. “En otras escuelas hubo juntas, agarraron padres/madres voluntarios/as con papeles para acompañar a los/as niños/as. Pero en la escuela de mi hija, por ejemplo, no hicieron nada. No hubo ayuda”.

El acoso se da con o sin documentos

Las historias de detenciones cercanas siguen acumulándose. Una vecina compartió: “Tengo un vecino que se lo llevaron. Conozco a su esposa desde que llegué al barrio”. Recordó cómo su esposo habló con ella antes de irse a trabajar: “Le dijo: ‘ten cuidado, porque a mi esposo se lo llevaron’. Pero ¿qué hacemos? ¿Quién va a pagar la renta? ¿Cómo vamos a comer?”.

El caso de Omar, un vecino con documentos detenido por ICE, surgió con fuerza en medio de la conversación. “Cuando se lo llevaron de aquí, yo estaba aquí y hasta lloré. Estaba aquí con nosotros/as, y de repente ya no”. Al ver un video en medios y redes sociales, reconocieron que era él: “Gracias a Dios tenía papeles, pero no los cargaba. Como sufre de la mente, no los traía. Sus familiares tuvieron que moverse rápido. Pero, se lo llevaron igual,  gracias a Dios salió”.

Aun así, el dolor permanece. “Aunque no sean nuestros familiares, duele ver en las noticias cómo se llevan a una mamá o a un papá y el sufrimiento de los/as niños/as”. La identificación es inmediata. “Estamos en la misma situación. En esta congregación, no importa si alguien es miembro o no. Simplemente si eres un ser humano, uno mira todo lo que está pasando”.

El dilema es constante: “¿Salgo o no salgo?. Pero la necesidad obliga. Si te quedas en la casa, ¿quién va a pagar?”.

La iglesia hace lo que puede

En diálogo con la Pastora de la iglesia y la Directora de Ministerios Conexionales de la conferencia anual metodista unida a la que perecen las iglesias en Chicago, compartieron las acciones y estrategias que han venido siguiendo para darle apoyo a las comunidades afectadas, cada una desde su posición.

En la IMU de Chicago Lawn, la pastora detalló la logística que emplean desde la congregación, un grupo organizado de miembros: En esta iglesia tenemos un banco de comida y de allí, ahora, llevamos las despensas a las casas, cuando las personas nos llaman porque no pueden salir. Cuando ya terminamos nuestra distribución, vamos y entrenamos a otros.

El miedo colectivo que estos operativos han generado, afectan directamente las actividades el funcionamiento de los ministerios de la iglesia: “Tuvimos que quitar nuestros letreros en español, para no llamar la atención. Solo se quedó la invitación en inglés… tratamos de no ya no llamar tanto la atención, aunque es un poco difícil porque tenemos despensa de comida donde viene gente regularmente”. Las agencias federales han declarado los sitios de afluencia de la comunidad hispano-latina como objetivos para llevar a cabo redadas y persecuciones a personas siguiendo su perfil racial.

La Revda. Lydia Muñoz (de espalda en la imagen), Directora de El Plan para el Ministerio Hispano -Latino de La Iglesia Metodista Unida, dirige una oración de gratitud a Dios por el testimonio de la IMU Chicago Lawn y pide al Señor provisión y protección para sus ministerios. Foto Rev. Gustavo Vasquez, Noticias MU.

La asistencia ha bajado notablemente y ministerios, como el banco de comida, también se han visto afectados: “aquí atendíamos semanalmente 200 personas, a quienes proveíamos alimentos, ahora la afluencia ha bajado entre 100 y 150”; esto a pesar de que la necesidad de asistencia alimentaria va en aumento dado el índice inflacionario en la comida. De acuerdo con el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA por sus siglas en inglés) el precio de los alimentos se incrementó el pasado noviembre un 2.6%, en diciembre 3.1% y se proyecta que para enero de 2026 el aumento estará en 3.2%.

La conversación giró luego hacia los cambios operativos que ha tenido que hacer la iglesia  ante la realidad actual. Cómo ha cambiado su manera de hacer los culto o estudio bíblicos, preguntó la Revda. Muñoz.

La congregación ha tenido que ajustar sus actividades, eventos, cultos y hacerlo de una forma diferente, porque en estos momentos el pedirle a la comunidad que venga al santuario es arriesgado. Creamos servicios en línea para aquellos/as que no pueden venir. Y como ya saben la hora, ya saben el tiempo, entonces mandamos un enlace para que se puedan conectar, a la misma hora que estamos aquí; en sus casas y en la forma en que puedan estar más seguros/as, para que no pierdan esa conexión necesaria como iglesia.

Ante la pregunta sobre cómo hace todos los días para levantarse y en medio de todas las adversidades, que esta situación le ha traído a su congregación decirse: Hay esperanza, voy de nuevo? La respuesta de la Pastora fue concisa y profunda: Confiar en Dios.

Al ser preguntada sobre la existencia de una red de apoyo más amplia en la conferencia, la Directora de Ministerios Conexiónales  comentó que una de las cosas que habían notado era el respaldo que estaban brindando muchos miembros del clero que no son inmigrantes, lo que daba casi la impresión de que existía una especie de brigada de apoyo leal a estas congregaciones.

Pero, cómo funciona eso, cómo se está organizando. La Directora describió la colaboración ecuménica y la resistencia pacífica en estos términos: Además de participar en diferentes protestas pacíficas que se realizan en la ciudad, somos parte de un grupo ecuménico que se reúne todos los viernes y van al centro de detención a ofrecer la comunión, a cantar, a estar en resistencia, protestando.

“Gracias a Dios por el testimonio de esta iglesia; de su pastora; de sus líderes; de personas que arriesgan todo para contar esta historia que estamos viviendo en este momento. Te pedimos, oh Dios que tú fortalezcas este ministerio, que bendigas esta comunidad; que bendigas, Oh Dios, los esfuerzos que están haciendo de proveer comida, acompañamiento y un lugar seguro donde puedan venir a adorarte oh Dios”, clamó en el templo y ante todo el grupo reunido, la Revda. Lydia Muñoz, a nombre de El Plan para el Ministerio Hispano-Latino.

La conversación terminó sin respuestas fáciles, pero con una certeza compartida: la vida cotidiana de estas familias está marcada por decisiones tomadas bajo miedo, sostenidas por la fe y la esperanza de no enfrentar solas esta realidad.

* Este este es un reportaje hecho en forma colaborativa entre el Plan por el Ministerio Hispano Latino de La Iglesia Metodista Unida y el servicio de Noticias Metodistas Unidas. Rev. Gustavo Vásquez, Coordinador de Relaciones Hispano-Latinas de UMCOM. Para comunicarse con Noticias MU: (615) 742-5470, newsdesk@umnews.org o IMU_Hispana-Latina@umcom.org.

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