El día en que el miedo a ICE, se convirtió en muerte

  Captura de pantalla. Video Documental: “When fear knocks, the church shows up: a chicago story” (cuando el miedo llama, la iglesia responde: una historia desde chicago). Foto cortesía de El Plan para el Ministerio Hispano-latino de La Iglesia Metodista Unida. 
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¿Qué sucede cuando las medidas migratorias transforman la vida cotidiana, no en teoría, sino en las calles, en las escuelas y dentro de las iglesias?

Este documental captura la realidad de las congregaciones de Chicago que lidian con el miedo, la pérdida y la incertidumbre a medida que se intensifica la actividad de ICE. A través de las voces de pastores, líderes laicos y familias, somos testigos de una iglesia que se niega a desaparecer cuando los sistemas fallan, sino que se adapta, protege y está presente.

Narrada tanto en inglés como en español, esta historia revela el costo humano detrás de las políticas, la valentía silenciosa de las comunidades que viven bajo presión y la fe que va más allá de la predicación, a la presencia. Desde bancos de alimentos que se vacían por el miedo, hasta pastores que oran en lugares de tragedia, e iglesias que se convierten en santuarios de esperanza: así es el discipulado en la práctica.

Estas historias importan. No para provocar indignación, sino para despertar en la iglesia lo que la fidelidad requiere en este momento.

Observe. Escuche. Dé testimonio.
Porque cuando el miedo se extiende, la iglesia está llamada a amar con más fuerza.

Este es el tercer reportaje de una serie de cuatro historias de las iglesias metodistas unidas de Chicago que sirven a comunidades hispano-latinas inmersas en áreas acosadas por operativos de ICE.

En esta oportunidad visitamos la Iglesia Metodista Unida de Franklin Park. Allí nos reunimos con miembros de la congregación y sus líderes, y pudimos conversar sobre la situación que han venido viviendo desde que se han desplegado operativos de ICE que han llenado de miedo, confusión y muerte a las comunidades.

Por razones de seguridad, todos los nombres utilizados en este reportaje son ficticios, para proteger la identidad de las personas que accedieron a hablar con nosotros en medio de este clima de persecución y temor.

Dolor, miedo, incertidumbre y muerte

En esta comunidad, las acciones de ICE no solo han traído temor, separación de familias, violencia callejera y paralización económica, como en otras zonas de la ciudad, sino que además han venido acompañadas de la muerte.

Era una mañana fría en Franklin Park cuando la noticia quebró la rutina de la vida comunitaria y de la propia iglesia: un operativo de ICE había terminado con la vida de un vecino, Silverio Villegas González, a solo dos cuadras del templo. Silverio, un padre de familia y cocinero de 38 años, fue fatalmente baleado por un agente de inmigración durante una parada de tráfico el 12 de septiembre de 2025, en el marco de las intensas redadas conocidas como Operation Midway Blitz.

En medio de todo ese dolor, la muerte de Silverio se convirtió en un punto de quiebre. “Ese día todo cambió. Nos enteramos por mensajes, por llamadas, por gente llorando. De pronto, el miedo que ya vivíamos se volvió real, concreto, con un cuerpo y una historia”, nos dijo uno de los lideres a quien llamaremos Josué.

Invitación hecha por la Iglesia Metodista Unida de Franklin Park, a la comunidad vecina donde fue asesinado Silverio Villegas González, a manos de un funcionario de ICE, en la ciudad de Chicago. Foto cortesía IMU Franklin Park.

Invitación hecha por la Iglesia Metodista Unida de Franklin Park, a la comunidad vecina donde fue asesinado Silverio Villegas González, a manos de un funcionario de ICE, en la ciudad de Chicago. Foto cortesía IMU Franklin Park.

“Cuando llegué – recuerda Josué- había un pequeño grupo de personas. Mi esposa y yo nos quedamos con ellos. Entonces llegó su prometida, a quien llamaremos Blanca. Estaba destrozada. La abrazamos y oramos juntos”.

La muerte de Silverio no ocurrió en un vacío. Desde hacía semanas, los operativos de ICE se habían intensificado en el área. Vehículos sin identificar rondaban escuelas, parques y estaciones de trabajo. Familias enteras dejaron de salir de sus casas. Los bancos de la iglesia, que antes se llenaban cada domingo, comenzaron a vaciarse.

El viernes 18 de septiembre -casi una semana después del asesinato- organizaron una vigilia comunitaria. Llegaron vecinos/as, activistas y medios de comunicación: “Al presentarnos como pastores de la iglesia metodista que estaba a dos cuadras del lugar, algo cambió. La gente nos pidió que regresáramos todos los días de esa semana a orar allí mismo. Así lo hicimos. Mañana y tarde”, cuenta Josué.

Ese día de la vigilia Blanca, la pareja de Silverio, compartió algo que estremeció a todos/as de acuerdo con el relato de Josué: “el miércoles 9 de septiembre, tres días antes de ser asesinado por ICE, él y su pareja estaban estacionados en el parqueadero de la iglesia. Ella contó que le dijo ‘Quiero entrar, quiero venir a esta iglesia, pero no encuentro la entrada. Y él le respondió ‘Este domingo te voy a traer temprano para que podamos entrar’. Ese domingo nunca llegó”, recuerda Josué.

Para la comunidad de Franklin Park, esa historia se volvió un símbolo. “Saber que estaban a punto de entrar a esta iglesia nos recordó por qué existimos. Para abrir puertas. Para recibir. Para acompañar. Para dar vida en medio de tanta muerte”, dijo Josué.

“Antes teníamos más de ciento veinte miembros y una asistencia regular de setenta u ochenta personas. En los últimos meses, a veces solo llegábamos cinco. El equipo de trabajo. Nada más. El miedo estaba vaciando la iglesia”, recuerda Moreno.

En medio del acoso organización y claridad en la misión

José, uno de los miembros presentes en el conversatorio reflexionó, sobre lo que ha significado esta situación para la iglesia, como una oportunidad para consolidar sus lazos comunitarios y ver con más claridad la misión a la que Dios les ha llamado.

“Nos hemos organizado y nuestra respuesta nació de una alianza entre congregaciones. Empezamos saliendo a las calles para informar a las familias sobre sus derechos. Pero cuando vimos agentes de ICE en nuestros propios vecindarios, supimos que necesitábamos una red más fuerte”, explicó Mateo otro de los líderes laicos/as de la iglesia.

Se creó un grupo de mensajería segura entre iglesias. Se entrenó a voluntarios/as en programas de vigilancia comunitaria y en el conocimiento de derechos civiles. Se organizaron patrullajes para acompañar a personas a la escuela, al trabajo o a la corte, para evitar que fueran intimidadas o detenidas en el camino.

También surgió un fondo de emergencia. “Muchas familias tenían miedo de ir a trabajar”, nos dijeron. “En una sola semana logramos recaudar miles de dólares para ayudarles a pagar renta, comida y servicios básicos”.

La crisis no solo es económica; es emocional y espiritual.

“Lo que estamos viendo es devastador. Hay depresión, ansiedad, ataques de pánico. La gente está paralizada por el miedo”, explicó María una de las líderes de la iglesia que ha estado visitando y apoyando a personas afectadas en su comunidad.

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Revda. Dra. Lydia Muñoz (izquierda), directora de El Plan para el Ministerio Hispano-Latino de La iglesia Metodista Unida, escucha los testimonios de miembros y lideres de la Iglesia Metodista Unida de Franklin Park en Chicago, mientras el Rev. Juan Garay graba las entrevistas en un documental. Varios rostros de la imagen han sido desenfocados por seguridad. Foto Rev. Gustavo Vasquez, Noticias MU.

En su experiencia, uno los casos que más la marcó fue el de un joven que vive a pocas cuadras del templo: “Yo no sabía cuán grave era la situación, estaba temblando. Lo único que repetía era ‘Tengo mucho miedo. Me quiero morir, pero no quiero dejar a mis tres hijas’. Los doctores le decían que físicamente no tenía nada, pero por dentro estaba roto”,

Ella y otros líderes oraron con él por teléfono, lo conectaron con la comunidad y lo invitaron a regresar a la iglesia. “Nadie puede enfrentar esto solo”, nos dijo.

El ministerio también salió a las calles. Equipos de voluntarios visitaron lugares de trabajo y zonas residenciales llevando alimentos, suplementos nutricionales y un mensaje de esperanza: “No solo llevamos cosas, llevamos la Palabra de Dios. Les decimos: no están solos”, explicó una de ellas.

Muchas personas, como una mujer a quien llamaremos Gilda, llegaron a la iglesia por ese acompañamiento. “Les decimos: vengan, la iglesia es un lugar seguro, Este es el tiempo de activar la fe”, afirmó.

A veces, las llamadas llegan en la madrugada. “A la una de la mañana me llamó una señora llorando. Me dijo que ya no quería vivir. Tenía miedo de ser deportada y de regresar a un país donde su vida estaría en peligro. Oramos juntas. Al día siguiente fui a visitarla y la invité a la iglesia. Hay muchísima gente que solo necesita una palabra de vida”, relató.

Actualmente, mientras los operativos continúan en muchas partes del país y el miedo sigue recorriendo las calles, la Iglesia Metodista Unida de Franklin Park se ha convertido en un refugio de resistencia, fe y solidaridad. Una iglesia que, en medio del terror, ha decidido no cerrar sus puertas, sino abrirlas aún más.

* Este este es un reportaje hecho en forma colaborativa entre El Plan por el Ministerio Hispano Latino de La Iglesia Metodista Unida y el servicio de Noticias Metodistas Unidas. Rev. Gustavo Vásquez, Coordinador de Relaciones Hispano-Latinas de UMCOM. Para comunicarse con Noticias MU: (615) 742-5470, newsdesk@umnews.org o IMU_Hispana-Latina@umcom.org.

En un discurso durante el juicio amañado que se le siguió a un grupo de trabajadores, el Pastor Fiendel dijo: "Yo amo a mis hermanos los trabajadores como a mí mismo. Yo odio la tiranía, la maldad y la injusticia. El siglo XIX comete el crimen de ahorcar a sus mejores amigos. Hoy el sol brilla para la humanidad; pero, puesto que para nosotros no puede iluminar más dichosos días, me considero feliz al morir, sobre todo si mi muerte puede adelantar un solo minuto la llegada del venturoso día en que aquel alumbre mejor para los trabajadores". Foto ilustración Rev. Gustavo Vasquez, Noticias MU.

Samuel Fielden, pastor metodista y martir por los derechos de los trabajadores

En el siglo XIX, el metodista Samuel Fielden quedó grabado en la historia laboral cómo uno de los líderes del movimiento laboral al participar activamente en la lucha de los trabajadores por mejores condiciones salariales y de horario de trabajo en Chicago.
Entidades de la Iglesia
Este es el perfil urbano de Minneapolis, ciudad designada para albergar la Conferencia General de 2028. La Comisión de la Conferencia General se reunió de forma virtual los días 17 y 18 de abril y votó a favor de acortar la duración de la Conferencia General, fijándola del 8 al 16 de mayo de 2028. Asimismo, el grupo está adoptando medidas para proteger a los/as delegados/as ante el endurecimiento de las políticas de control migratorio. Fotografía de Lane Pelovsky, cortesía de Meet Minneapolis.

Reducen duración de la Conferencia General 2028

Los/as organizadores/as siguen adelante con la celebración de la Conferencia General Metodista Unida de 2028, que tendrá lugar a lo largo de ocho días en Minneapolis. El grupo también está adoptando medidas para proteger a los/as delegados/as ante el endurecimiento de la aplicación de las leyes de inmigración.
Violencia
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Con el alto el fuego en terreno inestable y sin ningún acuerdo a la vista, los/as metodistas unidos/as están orando por la paz, tal como lo han hecho desde el comienzo de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán. También están alzando la voz contra el desprecio por la vida humana.

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